Una lectura de Juan Rulfo sobre la pobreza, la culpa, la familia, la violencia, la esperanza y esas cosas que seguimos cargando aunque pase el tiempo.
Hay libros que uno termina y simplemente guarda y hay otros que terminan, cierras y te quedas pensando. Con El llano en llamas me pasó lo segundo.
Leer a Juan Rulfo no es solamente entrar a los pueblos, caminos, montes y llanuras de un México rural. Es entrar en la cabeza de personas que cargan historias, culpas, pérdidas, rencores, silencios y decisiones que muchas veces parecen no tener salida.
Y quizá ahí está una de las razones por las que Rulfo sigue siendo tan vigente. Porque aunque sus historias nacieron hace décadas, muchas de las emociones que aparecen en ellas siguen viviendo entre nosotros.
Rulfo no te explica la vida, te la pone enfrente
Una de las cosas que más me gustó de este libro es que Rulfo no parece interesado en decirnos qué debemos pensar. Él a través de su obra:
- Nos cuenta.
- Nos deja escuchar.
- Nos deja observar.
Y después nos toca a nosotros decidir qué hacemos con aquello que acabamos de leer.
Hay personajes que viven en la pobreza, otros en la violencia, algunos están marcados por la culpa y otros simplemente intentan sobrevivir.
Pero detrás de cada historia aparece algo muy humano: las decisiones tienen consecuencias y, muchas veces, el pasado no desaparece solamente porque nosotros queramos olvidarlo. Eso me hizo pensar que también en nuestra vida hay cosas que seguimos cargando durante años, por ejemplo:
- Personas.
- Errores.
- Rencores.
- Miedos.
- Decisiones.
- Palabras que dijimos.
- Palabras que nunca dijimos.
El libro habla de México, pero también habla de nosotros
El llano en llamas retrata especialmente el mundo rural de Jalisco y las consecuencias sociales de la pobreza, la violencia y los conflictos por la tierra. Pero reducir el libro solamente a una fotografía del México de aquella época sería quedarse corto.
Rulfo habla de seres humanos y los seres humanos seguimos teniendo los mismos problemas esenciales:
- Queremos pertenecer.
- Queremos ser escuchados.
- Queremos que nos reconozcan.
- Nos equivocamos.
- Nos arrepentimos.
- Nos aferramos.
- Perdemos.
Y algunas veces, aunque tengamos la oportunidad de cambiar, elegimos seguir caminando por el mismo camino. Eso es lo que hace que sus cuentos incomoden, porque en algún momento podemos reconocer algo de nosotros en ellos.
Algunas lecciones que me dejó la lectura
- 1. No siempre recibir significa tener una oportunidad
En Nos han dado la tierra, la tierra que debería representar una posibilidad de empezar de nuevo termina convirtiéndose en una especie de condena. Y aquí encuentro una reflexión muy actual:
No toda oportunidad es realmente una oportunidad si no existen las condiciones para aprovecharla.
En la vida profesional pasa algo parecido, no basta con decirle a alguien “ahí tienes la oportunidad”. También hay que preguntarnos qué herramientas tiene, qué condiciones enfrenta y qué necesita para avanzar.
- 2. El resentimiento también pesa
En varias historias de Rulfo aparecen personajes atrapados por el pasado. El problema no siempre es lo que ocurrió, a veces el problema es que seguimos viviendo alrededor de aquello que ocurrió y eso también sucede en la vida.
Hay personas que llevan años peleando con alguien que ya ni siquiera forma parte de su vida. Perdonar no siempre significa olvidar, a veces significa dejar de cargar.
- 3. La familia puede ser refugio, pero también herida
Uno de los temas que más me hizo pensar es la relación entre padres, hijos y familia. Rulfo muestra vínculos donde existen amor, culpa, abandono, violencia, responsabilidad y dolor. Y eso me recordó algo sencillo:
La familia no siempre es el lugar donde aprendemos a sentirnos seguros; algunas veces también es el lugar donde aprendemos nuestras primeras heridas.
Por eso vale la pena preguntarnos qué queremos repetir y qué queremos romper.
- 4. Las decisiones hablan de nosotros
Los personajes de Rulfo no son perfectos: se equivocan, toman malas decisiones, actúan desde la desesperación, la venganza, el miedo o la necesidad, y quizá por eso son tan humanos.
La vida también es: no siempre elegimos desde nuestra mejor versión, pero siempre podemos preguntarnos qué estamos construyendo con nuestras decisiones.
- 5. El silencio también comunica
Rulfo escribe mucho desde el silencio, sus personajes hablan poco, pero lo que no dicen también cuenta, esto me parece especialmente interesante en una época donde todos queremos opinar, publicar, responder y demostrar algo.
A veces olvidamos que escuchar también es una forma de comunicación y que guardar silencio no significa no tener nada que decir, a veces significa haber entendido demasiado.
Frases para quedarme pensando
No son frases textuales de Juan Rulfo; son reflexiones personales que me dejó la lectura:
- El pasado no siempre se queda atrás; algunas veces aprende a caminar con nosotros.
- Hay heridas que no necesitan más explicaciones, necesitan dejar de alimentarse.
- No toda tierra que recibimos es fértil; también hay que aprender a trabajar sobre lo difícil.
- La pobreza puede quitar muchas cosas, pero la indiferencia puede quitar hasta la esperanza.
- Hay personas que buscan justicia cuando en realidad todavía están buscando venganza.
- Lo que no resolvemos termina apareciendo de otra manera en nuestra vida.
- A veces heredamos problemas que nunca nos correspondieron, pero sí nos corresponde decidir si los seguimos cargando.
- No todo lo que duele nos destruye; algunas cosas también nos enseñan quiénes no queremos ser.
¿Qué aprendí de Juan Rulfo?
Quizá la mayor enseñanza que me deja esta lectura es que la vida no siempre es justa, pero nuestras decisiones siguen teniendo valor dentro de ella.
No podemos elegir dónde nacemos, no podemos cambiar nuestra historia, no podemos regresar el tiempo. Pero sí podemos decidir qué hacemos con lo que nos tocó.
Y esto aplica para la familia, para el trabajo, para las relaciones, para nuestros proyectos y hasta para nuestra manera de mirar a los demás.
Rulfo no presenta personajes que viven una vida sencilla, presenta personas que intentan sobrevivir y quizá, esa sea una de las grandes enseñanzas del libro: sobrevivir no siempre significa avanzar. También necesitamos aprender a sanar, perdonar, cambiar, construir y encontrar un nuevo camino.
¿Por qué recomiendo leer El llano en llamas?
Lo recomiendo especialmente a quienes quieren acercarse a la literatura mexicana sin comenzar necesariamente con textos demasiado complejos.
También es una excelente lectura para estudiantes, docentes, comunicadores, personas interesadas en la historia social de México y, en general, para quienes disfrutan historias que después de terminar siguen dando vueltas en la cabeza.
Pero tengo una recomendación: No lo leas con prisa.
- Lee un cuento.
- Déjalo descansar.
- Pregúntate qué te provocó.
- Qué personaje te incomodó.
- Qué historia te recordó a alguien.
- Qué situación te hizo pensar en tu propia vida.
Porque quizá ahí está la magia de Rulfo, no solamente en lo que escribió, sino en todo aquello que nosotros terminamos completando con nuestra propia experiencia.
Mi recomendación final
El llano en llamas es de esos libros que vale la pena tener en una biblioteca personal, no porque sea obligatorio leer a los grandes autores mexicanos, sino porque algunas historias nos ayudan a entender mejor a México, a los demás y, de vez en cuando, también a nosotros mismos.
Después de cerrar el libro me quedo con una idea:
Hay historias que terminan cuando cerramos el libro. Y hay otras que apenas comienzan a hablarnos cuando lo cerramos.
- Te recomiendo esta lectura si buscas… Literatura mexicana, cuentos, reflexión, cultura mexicana, relaciones humanas, sociedad, historia, condición humana.
- Ideal para… Estudiantes universitarios, docentes, lectores que quieren acercarse a la literatura mexicana, clubes de lectura y personas que disfrutan historias breves con profundidad social y humana.
Si te gusta la lectura, te invito a seguirme en X: @lolotorresmx, donde comparto fragmentos, ideas y reflexiones de los libros que voy leyendo. Busca el hashtag #LeyendoYTuiteando y acompáñame en este recorrido; también me encantará conocer tus lecciones, recomendaciones y esos libros que consideras que todos deberíamos leer.
Bibliografía
Rulfo, J. (1953). El llano en llamas. Fondo de Cultura Económica. #LeyendoYTuiteando #ElLlanoEnLlamas #JuanRulfo #LiteraturaMexicana #Lectura #LoloTorres
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