Pensar parece una actividad bastante sencilla. Lo hacemos mientras desayunamos, caminamos, estudiamos, conversamos o incluso cuando decidimos qué serie vamos a ver por la noche. El detalle es que no siempre pensamos de la misma manera.

Hay momentos en los que necesitamos analizar cuidadosamente una situación; otros en los que buscamos una respuesta lógica; algunas veces cuestionamos lo que nos dicen y, en otras, necesitamos imaginar algo que todavía no existe.

Pensar no es solamente tener ideas, sino utilizar diferentes formas de procesar información para comprender, decidir, resolver problemas y crear.

Y aquí viene algo importante: no se trata de decidir cuál pensamiento es «mejor». La pregunta más interesante es: ¿Qué tipo de pensamiento necesito utilizar en cada situación?

Cinco maneras de poner a trabajar la mente

Pensamiento lógico: ordenar las piezas

El pensamiento lógico se basa en la razón, la deducción y la resolución estructurada de problemas. Es el pensamiento que nos ayuda a seguir una secuencia y encontrar relaciones entre diferentes elementos.

  • Por ejemplo, si tienes un examen mañana y necesitas organizar tu tiempo, puedes dividir las horas disponibles, establecer prioridades y determinar qué estudiar primero.

También aparece cuando:

  • Resuelves un problema matemático.
  • Sigues instrucciones.
  • Organizas un proyecto.
  • Analizas una secuencia de acontecimientos.
  • Buscas llegar a una conclusión a partir de ciertos datos.

El pensamiento lógico nos ayuda a poner orden cuando todo parece estar revuelto.

Pensamiento crítico: no te creas todo a la primera

El pensamiento crítico implica analizar y evaluar información para tomar decisiones fundamentadas. En tiempos de redes sociales, videos cortos y titulares diseñados para llamar nuestra atención, esta habilidad resulta especialmente importante.

Imagina que alguien publica: «Este producto funciona en todos los casos y está comprobado científicamente». El pensamiento crítico no responde inmediatamente «sí» ni «no». Pregunta:

  • ¿Quién lo dice? ¿De dónde salió la información? ¿Qué evidencia existe? ¿Hay otras fuentes? ¿Qué información falta?

Eso también es pensar y el pensamiento crítico aparece cuando:

  • Comparas diferentes fuentes.
  • Detectas información poco confiable.
  • Analizas argumentos.
  • Identificas contradicciones.
  • Tomas decisiones considerando evidencias.

Pensar críticamente no significa llevar la contraria a todo el mundo. Significa aprender a construir una opinión con fundamento.

Pensamiento creativo: cuando aparece una idea diferente

Aquí entramos directamente al territorio de la creatividad. El pensamiento creativo explora nuevas ideas, soluciones originales y diferentes formas de observar un problema. Y no, no necesitas ser artista para utilizarlo.

  • Un estudiante puede utilizar pensamiento creativo para encontrar una nueva manera de estudiar.
  • Un emprendedor puede utilizarlo para diseñar un producto.
  • Un docente puede buscar una estrategia diferente para explicar un tema.
  • Incluso puedes utilizarlo para preparar una comida con los ingredientes que tienes disponibles en casa.

La creatividad no siempre consiste en inventar algo completamente nuevo. Muchas veces consiste en conectar ideas que ya existen de una manera diferente.

Por eso una pregunta poderosa es: ¿Qué otra manera existe de hacer esto?

Pensamiento convergente: encontrar una respuesta

El pensamiento convergente busca llegar a una respuesta correcta o a una alternativa adecuada utilizando la información disponible.

Por ejemplo:

  • ¿Cuánto es 8 × 7?
  • No necesitamos 50 posibilidades, necesitamos encontrar la respuesta correcta.

También utilizamos pensamiento convergente cuando tenemos varias opciones y necesitamos elegir una considerando criterios específicos.

Por ejemplo:

  • Tienes tres universidades para estudiar y debes elegir una.
  • Puedes comparar costos, distancia, plan de estudios, horarios y oportunidades. Después de analizar la información, seleccionas la alternativa que mejor responde a tus necesidades. Aquí la mente pasa de muchas posibilidades a una decisión.

Pensamiento divergente: abrir el abanico de posibilidades

El pensamiento divergente hace prácticamente lo contrario: busca generar múltiples soluciones posibles y diferentes alternativas. Imagina que te pregunto:

  • ¿Qué podrías hacer con una botella de plástico?

Una respuesta sería: «reciclarla». Pero el pensamiento divergente comienza a jugar cuando aparecen otras posibilidades:

Una maceta

Un organizador

Un instrumento musical

Un sistema de riego

Una lámpara

Un juguete

Un objeto decorativo

Un prototipo para un proyecto escolar

La pregunta deja de ser: «¿Cuál es la respuesta?» y se convierte en: «¿Cuántas respuestas puedo encontrar?»

La investigación educativa también reconoce que el pensamiento divergente permite generar ideas originales, establecer conexiones flexibles y observar los problemas desde diferentes perspectivas, mientras que el pensamiento convergente ayuda a comprender, evaluar y seleccionar alternativas. (OECD)

Lo interesante: no pensamos con un solo «modo»

Una confusión frecuente es creer que una persona es exclusivamente lógica, crítica o creativa. En realidad, estos modos pueden combinarse dependiendo de la situación.

Imagina que un equipo de estudiantes debe resolver un problema escolar:

  • «¿Cómo podemos reducir el desperdicio de comida en nuestra escuela?»
  • Primero pueden utilizar pensamiento divergente para generar muchas ideas.
  • Después pueden utilizar pensamiento crítico para analizar cuáles tienen sentido.
  • Posteriormente pueden utilizar pensamiento lógico para organizar cómo llevarlas a cabo.
  • Finalmente pueden utilizar pensamiento convergente para seleccionar la propuesta más adecuada.
  • Incluso pueden incorporar elementos creativos durante todo el proceso.

Esto demuestra algo fundamental:

Pensar bien no significa utilizar siempre el mismo tipo de pensamiento. Significa saber cambiar de perspectiva cuando la situación lo necesita.

Edward de Bono desarrolló, precisamente, herramientas para hacer más consciente y estructurado el uso de diferentes modos de pensamiento. Su propuesta de los Seis Sombreros para Pensar plantea separar temporalmente funciones como analizar información, identificar riesgos, buscar beneficios, expresar intuiciones, generar alternativas y organizar el proceso de pensamiento. (deBono)

Ejemplos de la vida cotidiana

Situación 1: Comprar un celular

  • Pensamiento lógico: comparas características y precios.
  • Pensamiento crítico: investigas si las opiniones y recomendaciones son confiables.
  • Pensamiento divergente: consideras diferentes modelos y posibilidades.
  • Pensamiento convergente: seleccionas el que mejor responde a tus necesidades.

Situación 2: Preparar una exposición

  • Pensamiento creativo: buscas una forma original de presentar el tema.
  • Pensamiento lógico: organizas la información.
  • Pensamiento crítico: verificas tus fuentes.
  • Pensamiento convergente: decides qué información realmente debe aparecer.

Situación 3: Resolver un conflicto con un compañero

  • Pensamiento crítico: analizas qué ocurrió y escuchas diferentes versiones.
  • Pensamiento creativo: buscas alternativas para solucionar el problema.
  • Pensamiento lógico: identificas las consecuencias de cada alternativa.
  • Pensamiento convergente: eliges la solución más adecuada.

Ejercicios prácticos: entrena tu manera de pensar

Ejercicio 1. Cambia la pregunta

  1. Observa un problema cotidiano: «Los estudiantes llegan tarde a clase.»
  2. Ahora genera preguntas desde diferentes formas de pensamiento.
    1. Lógico: ¿Qué factores están provocando los retrasos?
    2. Crítico: ¿Tenemos evidencia de que los estudiantes realmente llegan tarde por las mismas razones?
    3. Creativo: ¿Qué podríamos hacer de una manera completamente diferente para mejorar la puntualidad?
    4. Divergente: ¿Cuántas soluciones diferentes podemos imaginar?
    5. Convergente: ¿Cuál de todas las soluciones sería más viable?

La idea es descubrir que una misma situación puede analizarse desde diferentes perspectivas.

Ejercicio 2. Una cosa, muchas posibilidades

  1. Elige un objeto cotidiano: una mochila, una caja, una botella, una hoja de papel o un lápiz.
  2. Durante cinco minutos escribe todas las formas diferentes en las que podría utilizarse.
  3. No descartes las ideas «raras».
  4. La finalidad es practicar el pensamiento divergente: generar cantidad y variedad de alternativas antes de decidir cuáles podrían funcionar.

Consejos: pensar también es una habilidad que se aprende

  • No confundas creatividad con ocurrencias. Una idea puede ser muy original, pero si no resuelve nada, probablemente todavía necesita desarrollarse.
  • No mates una idea demasiado rápido. Durante una lluvia de ideas primero se generan posibilidades y después se evalúan. Si juzgamos todo desde el primer segundo, reducimos las posibilidades de encontrar algo diferente.
  • Aprende a cambiar de perspectiva. Si una solución no funciona, no significa necesariamente que el problema sea imposible. Tal vez necesitas cambiar la forma de observarlo.
  • Usa la creatividad después de analizar. La creatividad no está peleada con la lógica. De hecho, muchas buenas soluciones nacen cuando combinamos imaginación, análisis y evaluación.
  • Practica. El pensamiento también se entrena. Cuanto más acostumbrados estamos a buscar alternativas, cuestionar información y observar los problemas desde diferentes ángulos, más herramientas tenemos para enfrentar situaciones nuevas.

Conclusión

Todos pensamos, pero no todos pensamos de la misma manera ni utilizamos nuestras capacidades de pensamiento de forma consciente.

El pensamiento lógico nos ayuda a ordenar, el crítico nos ayuda a cuestionar, el creativo nos permite imaginar, el divergente abre posibilidades y el convergente nos ayuda a seleccionar una alternativa.

La verdadera ventaja aparece cuando aprendemos a combinar estos recursos, porque en la vida real rara vez nos entregan un problema con instrucciones que dicen exactamente qué tipo de pensamiento debemos utilizar.

La escuela, el trabajo, los negocios y la vida cotidiana nos presentan situaciones ambiguas. Ahí es donde pensar se convierte en una herramienta, así que la próxima vez que tengas un problema, antes de decir «no puedo», prueba algo diferente:

  • «¿De qué otra manera puedo pensar este problema?»

Quizá la solución no estaba escondida, quizá solamente necesitabas mirarla desde otro ángulo.

Bibliografía

  • De Bono, E. (2014). Seis sombreros para pensar. Paidós.
  • Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos. (2023). PISA 2022 assessment and analytical framework: Mathematics, reading, science, creative thinking and financial literacy. OECD Publishing. https://doi.org/10.1787/dfe0bf9c-en
  • Universidad del Valle de México. (2025). Desarrollo de la creatividad: Guía inductiva de aprendizaje, 5to ciclo. Vicerrectoría Institucional Académica de Preparatoria.
  • Contenido coescrito por Lolo Torres, con apoyo de inteligencia artificial generativa (OpenAI, 2026) para la estructuración, desarrollo y revisión del contenido.
  • Imagen de cabecera: Magnific AI (https://www.magnific.com/es).

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