Tomando como base el planteamiento de Louis E. Raths y sus colaboradores, podemos presentar las operaciones del pensamiento no como una lista para memorizar, sino como herramientas mentales que utilizamos para comprender, analizar, crear y resolver situaciones. Raths y su equipo propusieron trabajar operaciones como observar, comparar, clasificar, interpretar, resumir, imaginar, formular hipótesis, analizar, resolver problemas, tomar decisiones y criticar. (Louis E. Raths)

Pensar parece algo tan cotidiano que pocas veces nos detenemos a preguntarnos cómo pensamos.

Cuando elegimos qué comprar, comparamos dos celulares, intentamos resolver un problema de matemáticas, analizamos una noticia, diseñamos una campaña o decidimos si una información de internet es confiable, estamos realizando diferentes operaciones mentales.

En el desarrollo de la creatividad, comprender estas operaciones es fundamental porque crear no significa simplemente tener una idea. Antes, durante y después de una idea creativa necesitamos observar, relacionar, comparar, cuestionar, imaginar, organizar información, plantear posibilidades y tomar decisiones.

El educador estadounidense Louis E. Raths, junto con sus colaboradores, desarrolló una propuesta de enseñanza orientada a fortalecer el pensamiento mediante experiencias y actividades que involucraran operaciones cognitivas concretas. Su planteamiento parte de una idea bastante poderosa: el pensamiento también se puede practicar. (Louis E. Raths)

Y aquí aparece una pregunta interesante: Si entrenamos nuestro cuerpo para mejorar nuestras capacidades físicas, ¿por qué no entrenar nuestra mente para pensar mejor?

¿Qué son las operaciones del pensamiento?

Las operaciones del pensamiento son acciones cognitivas que realizamos para trabajar con la información, comprenderla, transformarla y utilizarla para resolver situaciones.

Raths y sus colaboradores plantearon diversas operaciones que pueden desarrollarse mediante actividades educativas. Entre ellas se encuentran observar, comparar, clasificar, resumir, interpretar, imaginar, formular hipótesis, analizar, resolver problemas, tomar decisiones y criticar. (Louis E. Raths)

No son pasos que necesariamente debamos realizar siempre en el mismo orden. Más bien, funcionan como diferentes herramientas que podemos utilizar dependiendo de lo que necesitamos resolver.

Imaginemos que nuestra mente es como una caja de herramientas.

  • Si queremos reparar una bicicleta, no utilizamos todas las herramientas al mismo tiempo. Elegimos la que necesitamos. De manera similar, ante un problema podemos observar primero, comparar después, formular una hipótesis, analizar información y finalmente tomar una decisión.
  • La creatividad aparece cuando aprendemos a utilizar estas herramientas de manera flexible.

Observar: mirar no es lo mismo que observar

  • Observar implica prestar atención deliberadamente a las características de algo. Podemos mirar una fotografía durante cinco segundos y decir: «Es una persona en una calle.»
  • Pero si observamos con mayor atención quizá descubramos su vestimenta, el entorno, los objetos que aparecen, las expresiones, la iluminación, la posición de las personas o detalles que inicialmente pasaron desapercibidos.

Ejemplo: antes de diseñar una campaña publicitaria, un mercadólogo necesita observar al consumidor, su comportamiento, su entorno y sus necesidades.

La creatividad necesita información, y para obtenerla, primero hay que aprender a observar.

Comparar: descubrir semejanzas y diferencias

Comparar significa identificar características semejantes y diferentes entre dos o más elementos. Por ejemplo: ¿Qué tienen en común TikTok e Instagram? ¿En qué se diferencian? Ambas son plataformas digitales, pero sus dinámicas, formatos, públicos y formas de interacción pueden ser diferentes.

Comparar nos permite descubrir relaciones que quizá no eran evidentes y en la vida cotidiana lo hacemos constantemente: comparamos precios, productos, universidades, restaurantes, aplicaciones, rutas o incluso nuestras propias decisiones.

Clasificar: poner orden al caos

Clasificar consiste en agrupar información de acuerdo con determinadas características o criterios.

  • Imagina tu escritorio lleno de hojas, cables, libros y objetos.
  • Una opción es dejarlo así y decir: «yo sé dónde está todo».
  • Otra es clasificar:
    • documentos;
    • libros;
    • materiales de trabajo;
    • dispositivos;
    • objetos personales.

De repente, el caos comienza a tener estructura. Lo mismo ocurre con la información. Clasificar ayuda a organizarla para comprenderla mejor. En creatividad, esta operación resulta especialmente útil cuando tenemos muchas ideas y necesitamos encontrar categorías, patrones o relaciones.

Interpretar: encontrar significado

Interpretar implica dar significado a información, experiencias, datos o situaciones. Una gráfica, por ejemplo, no solamente contiene números. Podemos preguntarnos: ¿Qué significan estos datos? ¿Qué comportamiento muestran? ¿Qué podría estar ocurriendo? Interpretar requiere ir más allá de observar, aquí comienza un pensamiento más profundo.

Observar sería:Interpretar implica preguntarnos
«Las ventas disminuyeron 20 %.»«¿Qué factores podrían explicar esta disminución?»

Resumir: mucho contenido, pocas palabras

Resumir consiste en identificar y conservar las ideas esenciales de una información. No significa copiar y pegar, un buen resumen responde: ¿Qué es realmente importante de todo esto? Esta operación es especialmente útil en una época en la que recibimos grandes cantidades de información todos los días.

  • Un estudiante puede leer veinte páginas y terminar con la sensación de que «entendió todo». Pero si después no puede explicar las ideas principales con sus propias palabras, probablemente todavía necesita procesar la información.

Imaginar: pensar lo que todavía no existe

Aquí entramos directamente al territorio de la creatividad. Imaginar significa extender lo conocido hacia posibilidades que todavía no están presentes o comprobadas.

  • ¿Qué pasaría si…?

Esa pequeña pregunta puede convertirse en una poderosa herramienta creativa.

  • ¿Qué pasaría si una escuela no utilizara salones tradicionales?
  • ¿Qué pasaría si los restaurantes fueran diseñados para convivir con mascotas?
  • ¿Qué pasaría si una ciudad pudiera reducir a la mitad sus residuos?
  • ¿Qué pasaría si una empresa pudiera vender sin utilizar publicidad tradicional?

Muchas innovaciones comenzaron precisamente con alguien dispuesto a imaginar una posibilidad diferente.

Formular hipótesis: atreverse a proponer una explicación

Una hipótesis es una explicación o posible solución que todavía necesita comprobarse. Por ejemplo:

Problema: Los estudiantes participan poco en clase.
Hipótesis: Quizá participan menos porque las actividades se basan principalmente en escuchar y no en experimentar.

A partir de esa hipótesis podemos diseñar una actividad diferente y observar qué ocurre.

La creatividad no consiste únicamente en producir ideas. También implica ponerlas a prueba.

Analizar: separar para comprender

Analizar significa descomponer un fenómeno, problema o información en partes para comprender cómo funciona.

  • Supongamos que una campaña publicitaria no está obteniendo resultados, en lugar de decir simplemente: «La campaña no funciona.» podemos analizar:
    • público objetivo;
    • mensaje;
    • diseño;
    • canal;
    • presupuesto;
    • frecuencia;
    • oferta;
    • momento de publicación;
    • llamada a la acción.

El análisis permite pasar de una percepción general a una comprensión más detallada.

Criticar: cuestionar con argumentos

Criticar no significa simplemente decir que algo está mal, en el pensamiento académico, criticar implica examinar, valorar y argumentar.

  • Si un compañero presenta una propuesta, podemos preguntar:
    • ¿Qué problema resuelve?
    • ¿Qué evidencia la respalda?
    • ¿Qué ventajas tiene?
    • ¿Qué limitaciones presenta?
    • ¿Qué podría mejorarse?
Una opinión dice:«No me gusta.»
Una crítica argumentada explica:«Considero que esta propuesta puede mejorarse porque…»

Pensar creativamente también implica saber evaluar nuestras propias ideas.

Resolver problemas: convertir el pensamiento en acción

Resolver problemas significa utilizar diferentes operaciones mentales para encontrar una respuesta o alternativa ante una situación. Aquí pueden combinarse varias operaciones:

Paso 01

Observar

Paso 02

Investigar

Paso 03

Comprender

Paso 04

Proponer

Paso 05

Intervenir

Paso 06

Evaluar

Por eso, la creatividad tiene una relación directa con la resolución de problemas. La OCDE señala que el pensamiento creativo implica generar ideas diversas y originales, pero también evaluarlas y mejorarlas (OECD). Crear, entonces, no es lanzar ideas al aire, es producir posibilidades y trabajar con ellas.

Tomar decisiones: elegir entre posibilidades

Finalmente, pensar también significa decidir, cuando tenemos varias alternativas debemos valorar información, consecuencias, recursos, riesgos y objetivos. Por ejemplo:

  • Un equipo tiene cinco propuestas para su proyecto. No necesariamente debe elegir la primera que surgió. Puede establecer criterios:
    • viabilidad;
    • costo;
    • tiempo;
    • impacto;
    • originalidad;
    • utilidad.

Después puede comparar las alternativas y tomar una decisión fundamentada.

Raths en el contexto actual: ¿por qué sigue siendo importante?

Aunque la propuesta de Raths surgió en otro contexto histórico, sus operaciones siguen teniendo una enorme utilidad en el aula contemporánea.

Hoy los estudiantes no solamente reciben información de libros y profesores. También interactúan diariamente con redes sociales, videos, buscadores, plataformas digitales y herramientas de inteligencia artificial.

El desafío ya no consiste únicamente en encontrar información, sino en saber qué hacer con ella. La OCDE incorporó por primera vez el pensamiento creativo en PISA 2022, evaluando la capacidad de estudiantes de 15 años para generar ideas diversas y originales y para evaluar y mejorar ideas. (OECD)

Además, un informe de la OCDE publicado en 2025 encontró que las ideas creativas tienden a combinar dimensiones como originalidad, pertinencia y valor, aunque su importancia varía según el tipo de tarea. (OECD)

Esto conecta directamente con las operaciones del pensamiento: no basta con imaginar algo diferente; necesitamos analizarlo, interpretarlo, evaluarlo y decidir qué hacer con esa idea.

¿Y qué tiene que ver la inteligencia artificial?

Aquí tenemos un escenario especialmente interesante para quienes estudian creatividad. Actualmente, herramientas de inteligencia artificial generativa pueden ayudarnos a producir ideas, resumir información, comparar alternativas, generar preguntas o explorar diferentes posibilidades.

Pero hay una diferencia fundamental: que una herramienta genere una respuesta no significa que nosotros hayamos pensado.

La tecnología puede convertirse en una herramienta para ampliar el proceso creativo, pero el criterio humano sigue siendo necesario para evaluar información, comprobar resultados y decidir qué utilizar.

La OCDE ha señalado que la tecnología por sí sola no garantiza mejores resultados educativos: su impacto depende también de las decisiones pedagógicas y de cómo se utiliza. (doi.org)

Incluso el Digital Education Outlook 2026 plantea que la IA generativa puede apoyar la generación de ideas y determinadas tareas cognitivas, pero advierte sobre los riesgos de la dependencia excesiva y la reducción de la participación humana en procesos de pensamiento. (OECD)

Por eso, una buena pregunta para el estudiante no es: «¿Qué puede hacer la IA por mí?» Sino: «¿Cómo puedo utilizar la IA sin dejar de pensar por mí mismo?»

Una herramienta práctica: el circuito creativo de Raths

Podemos llevar estas operaciones a una situación cotidiana, el problema: En la universidad se desperdicia demasiada comida. Aplicamos las operaciones:

  • Observar: ¿Qué alimentos se desperdician?
  • Comparar: ¿Qué ocurre entre diferentes días o grupos?
  • Clasificar: ¿Qué tipos de residuos encontramos?
  • Interpretar: ¿Qué nos dicen los datos?
  • Analizar: ¿Por qué se genera el desperdicio?
  • Imaginar: ¿Qué soluciones podríamos crear?
  • Hipotetizar: ¿Qué pasaría si implementamos determinada estrategia?
  • Criticar: ¿Qué ventajas y limitaciones tiene?
  • Decidir: ¿Cuál propuesta es viable?
  • Resolver: ¿Cómo la ponemos en práctica?

Aquí podemos comprobar algo importante: las operaciones del pensamiento no viven únicamente en un examen. Están presentes cuando intentamos comprender y transformar nuestra realidad.

Herramientas para entrenar estas operaciones

En el aula podemos utilizar recursos muy sencillos:

  • Lluvia de ideas: imaginar y generar alternativas.
  • Mapas mentales: organizar información y relaciones.
  • Cuadros comparativos: identificar semejanzas y diferencias.
  • Clasificación por categorías: encontrar patrones.
  • Estudio de casos: analizar situaciones reales.
  • Preguntas «¿qué pasaría si…?»: desarrollar imaginación e hipótesis.
  • Debates: interpretar, argumentar y criticar.
  • Prototipos: transformar ideas en soluciones.
  • Diarios de reflexión: analizar decisiones y aprendizajes.
  • IA generativa: explorar alternativas, siempre verificando y evaluando sus resultados.

La creatividad no necesita «necesariamente» tecnología sofisticada. A veces basta una hoja, un problema interesante y una buena pregunta.

Para llevarlo a la práctica

La próxima vez que tengas que resolver un problema, evita responder inmediatamente, haz una pausa y pregúntate:

  1. ¿Qué estoy observando?
  2. ¿Con qué puedo compararlo?
  3. ¿Cómo puedo clasificar la información?
  4. ¿Qué significa lo que estoy encontrando?
  5. ¿Qué otras posibilidades puedo imaginar?
  6. ¿Qué hipótesis puedo plantear?
  7. ¿Qué debo analizar o cuestionar?
  8. ¿Qué alternativa puedo elegir?

Ese pequeño ejercicio convierte el pensamiento automático en pensamiento consciente.

Conclusión: entrena tus pensamientos

Raths nos deja una idea que continúa siendo vigente: pensar mejor requiere oportunidades para pensar. No podemos pedir estudiantes creativos si únicamente les damos problemas con una respuesta, actividades mecánicas y espacios donde equivocarse está prohibido.

La creatividad necesita curiosidad, preguntas, exploración, análisis y libertad para construir posibilidades. Y quizá aquí está la parte más interesante: una persona creativa no es necesariamente la que tiene más ideas, sino la que sabe observar, cuestionar, relacionar, imaginar, evaluar y transformar ideas en posibilidades.

Pensar también es una habilidad, y como cualquier habilidad, se puede entrenar.

Bibliografía

  • OECD. (2024). PISA 2022 results (Volume III): Creative minds, creative schools. OECD Publishing. https://doi.org/10.1787/765ee8c2-en
  • OECD. (2025). Creative minds in action: Students’ imagination and ideas in storytelling, design and problem solving tasks on the PISA test. OECD Publishing. https://doi.org/10.1787/5b718eb2-en
  • OECD. (2025). Seven questions about creativity and creative thinking: What do PISA 2022 data tell us? OECD Publishing. https://doi.org/10.1787/0aa52128-en
  • Raths, L. E., Wassermann, S., Jonas, A., & Rothstein, A. M. (1967). Teaching for thinking: Theory and application. Charles E. Merrill.
  • Raths, L. E., Wassermann, S., & Rothstein, A. M. (1986). Teaching for thinking: Theory and application. Teachers College Press.
  • Coescrito por Lolo Torres, con apoyo de inteligencia artificial generativa (OpenAI, 2026) para la estructuración, desarrollo y revisión del contenido.
  • Imagen de cabecera: Magnific AI (https://www.magnific.com/es).
  • Imagenes ilustrativas: Google

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